Sevillana en Madrid, madrileña en Sevilla. Bética de nacimiento, atlética de adopción. Llevo el mar en las retinas y la música en el corazón
domingo, 3 de octubre de 2010
Play it again, Sam
viernes, 16 de julio de 2010
Servir a 37 grados.
Me relajo y mi mente vomita miles de ideas a la vez. Pasan de unas a otras conectadas por un hilo invisible. Nada demasiado importante y todo tan esencial.
Mi vida.
A veces me retraigo del espacio que ocupa mi cuerpo, y como un narrador que observa desde fuera, pienso en mis vidas paralelas. ¿Cómo les irá? Posiblemente todas las Isabelas bifurcadas sean felices, porque al fin y al cabo yo soy yo. Y mis circunstancias, sí, pero siempre YO. Y he sido feliz siempre pasara lo que pasara.
Está claro que lo que soy hoy viene muy determinado por las grandes decisiones que he tomado, también por las que tomé de manera inconsciente, o por las que otros tomaron por mí. Pero creo que en un entorno totalmente diferente, seguiría con las mismas manías y virtudes.
La pasta la puedes complementar con mil salsas, pero la materia prima con la que está hecha es la misma, y esa masa será la clave del plato.
Los ingredientes de mi masa son (importante no alterar las cantidades):
-200 gramos de cabezonería,
-300 gramos de alegría,
-1/2 kilo de carne picada, mitad pasión, mitad raciocinio,
-Una taza de soberbia,
-50 gramos de locura,
-Una pizca de timidez,
-Una cucharadita de café de humor,
- 1/4 de generosidad,
-50 gramos de inseguridad.
Rociar con vapor de sueños y tapar. Cocinar a fuego lento durante 26 años. Remover bien para evitar tropezones (pueden ser indigestos).
Servir a 37º.
lunes, 12 de julio de 2010
Esto es España
Se me ocurren dos cosas, bueno tres, que unen a este país.
La primera las doce campanadas, como ya dijera en su momento Mecano, entre gritos y pitos, los españolitos, enormes, bajitos, hacemos por una vez, algo a la vez.
La segunda es la ROJA, y con ello me refiero a los deportistas internacionales que llevan nuestro himno más allá de nuestras fronteras, llámese Fernando Alonso, Nadal, o, en este caso, la Selección Española de Fútbol.
Y la tercera el alcohol... Anoche, con la copa (del mundial) ya en manos de nuestros campeones, salí a la calle a celebrarlo, y el primer grito de guerra que escuché fue "España entera se va de borrachera".
"Mini" (como dicen en Madrid, aunque en mi tierra eso es una maceta como Dios manda), de tinto en mano, nos introdujimos en el ambientazo. Y es que no faltaron los puestos ambulantes de bebidas, muy currados por cierto, aunque de salubridad discutible. Otros que aprovecharon para hacer su agosto fueron los chinos al grito de "selvesa? selvesa?". Ayer se permitía todo.
Garrulos sin camiseta subidos a las farolas, postes de tráfico, y andamios; guiris cuya piel rosácea les delataba, japoneses, africanos, todos con la camiseta de España y cantando el famoso "yo soy español, español, españoool" (sí, hoy estoy cantante!). Y es que el buen ambiente era contagioso, había un compañerismo implícito... Que te dan un pisotón? te giras con cara de mala leche, miras a la otra persona, ves sus colores y le dices: "no pasada, AMIGO" y empezabais algún cántico juntos.
Pero esto es España, y no podían faltar los olores a meado por Colón. Las criaturitas (en memoria de Don Manué), llevaban desde la 5 de la tarde bebiendo para matar la caló; tampoco faltaron olores a zorruno, señores, ya sé que nunca hemos jugado tantos partidos en un Mundial, pero la camiseta de la selección NO ENCOGE, LAVÉNLA!!!
Las imágenes del Pulpo Paul también fueron múltiples, así como los cánticos en su nombre. No llegamos a ganar, y a éste se lo comen pronto los españoles, ya encontrarían la manera de sacarlo de su acuario, pero hoy somos sus máximos defensores y protectores. Tengo una mala noticia para los amantes de sus predicciones, nuestro Paul se retira, ya no dará más ganadores. He oído que lo quieren beatificar, debe ser que están empezando los trámites...
A una hora prudente para los que curramos al día siguiente, volví a casa dando un gran rodeo para seguir viendo el ambiente. Ya empezaban a verse contenedores de basura volcados, alguna cabina de teléfono con los cristales rotos, seguro que no tardaban en aparecer las cargas policiales, que cuando se nos calienta la boca, también sabemos ser muy gamberros.
El caso es que ayer vivimos algo muy grande, una experiencia única, hicimos historia. YEspaña entera se fue de celebración. Por fin sacamos nuestras banderas sin complejos. Y he de decir que yo personalmente no he visto ningún aguilucho ni ninguna bandera tricolor, de lo cual me alegro, es hora de celebrar el fútbol, no de crear follones.
Una vez más: ¡¡Arriba España!!
viernes, 9 de julio de 2010
Corral de comedias
Señores a los que les gusta aparentar que son importantes. Importancia fingida que alguno llega a creer fruto de su propia estupidez.
Primates con traje jugando a ser profesionales, cuando desconocen el significado de esa palabra.
Machitos cacareando y sacando pecho. Los amos del gallinero.
Inútiles que juegan a ser alguien en un mundo lleno de idiotas, y ya se sabe, en el país de los ciegos el tuerto es el Rey.
Ministerios ineficientes inventados por algún lumbreras que ni él mismo cree lo que está vendiendo, y donde la gente que vale no aguantan ni dos telediarios. Los que permanecerán ya lo sabemos, las estatuas de cera, eso sí, bien puliditas por favor.
Pobres de espíritu con grandes coches.
Trajes, camisas y corbatas. Un apretón de manos y unas palmaditas en la espalda. "Pasa tú", "no, tú, por favor".
Peloteo que dan ganas de llorar.
Ten cuidado de no resbalar con el goteo de sangre que va dejando el puñal clavado en su espalda.
Sonría por favor.
Bienvenido al mundo laboral.
sábado, 3 de julio de 2010
Rewind
Suena el despertador. Te levantas de un salto maldiciendo hasta al mismísimo demonio. Te miras al espejo y piensas, valiente cara de mierda, mira qué ojeras... Terminas de arreglarte entre quejas y suspiros que sumarán un millón, y te dices a ti misma que esta noche te acostarás antes.
De camino al trabajo, cabizbaja, las pisadas de elefante resuenan en las calles aún sin poner. Hasta los tenderos te miran con compasión. Te encuentras al mismo desconocido todas las mañanas y giras la cara, huyendo de ese incómodo cruce de miradas.
En el trabajo no aguantas a tu jefe, que te manda cosas estúpidas mientras él se dedica a hacer llamaditas telefónicas personales. Te enteras de todas sus conversaciones. Encima se atreve a gastar bromitas estúpidas, a las que se espera que como mínimo muestres una sonrisita. Es subnormal, no tiene remedio.
Al acabar el día, tus compañeros te proponen ir a tomar unas cañas. No puedes, estás demasiado cansada, demasiado jodida como para aportar algo bueno. Llegas a casa, comes, un poco de tele, ducha y a la cama.
REWIND
Suena el despertador. Lo paras y mientras llega la siguiente alarma, pones algo de música. Mmm me encanta esta canción. La escuchas entre sueños. Vuelve a sonar la alarma. Ahora sí, te vas levantando poco a poco. Te lavas la cara con agua muy fría, te miras al espejo y sonríes. Debes mantener esa sonrisa el resto del día.
Estás cansada, ayer te acostaste muy tarde, pero mereció la pena...
Antes de salir por la puerta, te pones los cascos y que comience el día!
Caminas, flotas. Los tenderos se mueven al ritmo de tu música, como si fueras la protagonista de un vídeo clip de Apparat. Te cruzas con el desconocido-conocido de todas las mañanas, le miras y le dedicas una gran sonrisa y un "buenos días". Él, se gira sorprendido.
Llegas al trabajo, tu jefe te manda lo de siempre -Ahora me pongo con eso- Desayunas tranquila con los compañeros, os echáis unas risas, y de vuelta a tu puesto, le das al PLAY, que siga sonando!
Tu jefe de fondo: blablabla. Tú, sigues.
Termina el día. Convocas a todos para ir a tomar algo, hoy ha sido un buen día, y te mereces salir a celebrarlo. No ha pasado nada especial, pero ha sido un buen día. Mañana será aún mejor.
domingo, 30 de mayo de 2010
El jardín de la alegría
viernes, 14 de mayo de 2010
Ante Merídiem
Érase una vez un señor llamado Ante Merídiem. Ante vivía en un planeta llamado Mexijstan, donde los hombres se echaban la siesta bajo la sombra de un gran árbol, de ahí le venía su pasión por dormir. Dormir era para él el mayor placer en esta vida, aunque como todas las cosas buenas, para disfrutarla, no podía hacerlo todo el tiempo.
Un buen día, el señor Merídiem decidió coger su nave espacial y conocer otros planetas, así llegó a Cantabristan. Allí le recibió directamente el Rey Booty, quien le permitió quedarse a cambio de realizar una misión secreta, cuidar de dos niñas huérfanas, Aras y Aniri, que necesitaban un profesor que les enseñara a volar. Como la misión era secreta, le encargaron el trabajo oficial de validar camas para los demás, algo que a Ante no le atraía demasiado, pues él prefería dormir en su propia cama.
La misión parecía sencilla, pues las huérfanas eran unas chicas muy listas y aprendían rápido. Un lunes temprano, Alebasi apareció por el Monte donde estaban haciendo los entrenamientos, y se sentó en un banco a observar la escena. Ante, que la vio muy sola, le ofreció participar con ellos, aunque no fuera parte de su trabajo, y desde entonces cada mañana se reunían los cuatro para dar la valiosa clase.
Pero como en toda historia que se precie, en ésta también había un malo malísimo, Putin. Putin, iba de un lado para otro ideando la forma de cortarles las alas a las tres niñas, de forma que nunca aprendieran a volar. Tenía poderes especiales, unos rayos X que le permitían ver más allá de lo que cualquier ojo era capaz. Veía las ideas de la gente. Así, siempre acababa adelantándose a los planes de Ante y las tres niñas, pues conocía sus pensamientos.
Después de muchos enfrentamientos, el señor Merídiem dio con la manera de vencer a tan temible enemigo, los cuatro pensarían con fuerza en otro lugar para despistarle y poder continuar con el vuelo. El plan funcionó a la perfección, las niñas poco a poco fueron capaces de ir volando.
Cuando el Rey Booty vio los progresos realizados, consideró que la misión estaba completada y liberó a Ante de la misma, de manera que podría ir y venir de Cantabristan cuando gustase. El señor Medídiem permaneció unos meses más en aquel planeta, pues quería estar seguro de que las niñas fueran capaces de volar fuera del alcance de Putin. Cuando lo hubo hecho, comprendió que era el momento de continuar su viaje, en busca de nuevas misiones. Se despidió, no sin pena, de todos y sacó del garaje su vieja nave espacial. Esta vez el trayecto sería más corto, el destino era Londristán, un planeta donde todo iba al revés.
Mil y una aventuras aguardaban a Ante en su nuevo destino, espero de corazón que todas fantásticas y divertidas.
Cuídese señor AM.
sábado, 8 de mayo de 2010
Perfección
lunes, 3 de mayo de 2010
Madroñalas
sábado, 10 de abril de 2010
Carta a un compañero de viaje
viernes, 26 de marzo de 2010
Un viaje freudiano
lunes, 22 de marzo de 2010
Mi Decálogo para pasar de la más absoluta oscuridad, a la luz más radiante
domingo, 14 de marzo de 2010
Grimhilde
Maldad. Todos hemos sido malos alguna vez. Puede que algunos por ambición, otros por aburrimiento de sus propias vidas, pero todos en general por las circunstancias que nos rodean. No creo que haya nadie 100% bueno o malo. Aquí no existe el blanco o negro.
Si bien es cierto que puedes estar demasiado tiempo en el lado oscuro, pero eso es porque algo va mal en tu vida, aunque no lo sepas. Yo hasta hace poco me consideraba mala persona (tampoco es que ahora sea la madre Teresa de Calcuta, pero sí soy más optimista). Por entonces no sentía que tuviera una vida plena, no era del todo feliz, y puteaba a las personas que tenía más cerca. A todas ellas, lo siento. No era yo. Por más que me dijera a mí misma “no me voy a enfadar, no me voy a enfadar”, cuando llegaba el momento clave, se producía una especie de cortocircuito en mi cabeza, y Mr Hyde se apoderaba de mí. Entonces ya no había quién me detuviera. A la otra persona solo le quedaba capear el temporal y esperar a que el sol volviera a salir.
De pequeña también fui mala alguna que otra vez. Con 7 añitos me dejaron bajo el cuidado de mi muchacha Luisa. Era verano en Sevilla, a eso de las 2 de la tarde. Por algún motivo me enfadé mucho con ella y como de luces la tal Luisa no andaba muy bien, la encerré en la terraza durante unas horitas, y me senté a ver como chillaba a través de la puerta de cristal. Un poco japuta, sí.
El caso es que ahora que he cambiado, puedo ver las cosas desde fuera y aprender de los errores. Y gran parte de la culpa de ese cambio la tiene mi soldado, que ha estado a mi lado cruzando el Amazonas, con el agua por la cintura, el fusil levantado y las pirañas comiéndonos los tobillos; en Saigón también estuvimos juntos cuando fuimos apresados por el Viet Cong, allí tuvimos muchas bajas, pero finalmente sobrevivimos. Aunque mejor será que no me pierda contando viejas batallas.
No creo por tanto que la maldad sea un estado permanente, sino circunstancial, pero aún así se hace daño a otras personas. Desde aquí le digo a mi compi que está aguantando a una hija de Satanás que sea fuerte, y que si lo necesita aquí tiene a una teniente y a su pelotón dispuestos para la guerra en el momento en que dé la señal.
Así que ya sabéis, si alguna vez os encontráis con alguien así, es que algo no va bien en su vida. Y si no podéis hacer nada al respecto quizás os venga bien probar con un poco de chocolate (para endulzarles un poco la vida), un abrazo a tiempo (es importante que sea a tiempo ya que sino puede cargar aún más el azote de la ira), y sobre todo mucha paciencia (o un tiro en la cabeza y salvar al mundo del dragón).
