domingo, 3 de octubre de 2010

Play it again, Sam



Era un día gris. La paleta de colores parecía haberse secado y los tonos monocromáticos abundaban por donde quiera que mirase. En el que en otro tiempo fue un verde campo, ese día la espesa niebla no permitía ver el horizonte, ni tan siquiera los árboles más cercanos.
Poco a poco, conforme pasaban las horas, unos tímidos rayos de sol fueron haciendo su aparición, así que comencé a caminar, a tientas al principio, con más confianza poco después.
Con la mirada perdida en esta nada, mis ojos captaron una sombra a lo lejos. Quise acercarme para ver de qué se trataba, y poco a poco fue perfilándose la silueta de una persona, que venía con paso firme hacia mí. Como salida de Casablanca, llevaba una gabardina y un paraguas colgando del antebrazo.
La luz fue penetrando en aquel lugar más y más, disipando la oscuridad y coloreándolo todo de nuevo. Entonces fue cuando pude distinguir la cara de esa mujer que en los últimos minutos se había colocado frente a mí, mirándome directamente a los ojos y sonriendo. 
Era yo misma. 
Había estado perdida, dando vueltas en círculo mientras todo mi presente se había desmoronado como castillos de naipes, y lejos de remediarlo, me dediqué a mirar la escena preguntándome si podría intervenir de alguna manera. 
Hace poco, leyendo un libro, encontré una pregunta que me dio que pensar: "La vida, ¿es alegre o triste?", y la respuesta que leí es que la vida es triste, "no se puede ser feliz sino cuando se comprende que la vida es triste".
¿Es esto cierto?, ¿la vida es triste y solo podemos encontrar en ella pequeños momentos de alegría o la vida es alegre pero a veces nos juega malas pasadas? Cada uno es libre de pensar la respuesta que más le convenza, dependerá de las circunstancias de cada persona, de su filosofía de vida. Volvemos al famoso ¿vives para trabajar o trabajas para vivir?. Probablemente la respuesta cambie si tienes el trabajo de tus sueños, porque entonces no te importará invertir el tiempo necesario en él. Con la vida pasa lo mismo, yo creo que la vida es feliz, solo que a veces tenemos que enfrentarnos a algún que otro golpe. Pero la pena no durará siempre. Hay que afinar nuestra mente y seguir hacia adelante.
Recientemente, la incertidumbre sobre mi futuro me ha hecho perderme por este prado gris, pero me he encontrado en mi reflejo, y he aprendido que debo seguir soñando. No sé lo que haré mañana, pero hoy ha salido el sol y voy a disfrutarlo. Voy a construir mi camino, paso a paso, sonriendo. 
La vida es lo que tú quieres que sea, y yo quiero la mía feliz.

viernes, 16 de julio de 2010

Servir a 37 grados.

Sentada en mi Starbucks favorito (no diré cual para que no vengan los fans en masa....) con la mente tan vacía y llena de cosas a la vez. ¡Qué bien sienta estar de fin de semana! sería mejor estar de vacaciones, pero lo bueno de no haberlas cogido aun es que lo mejor todavía no ha pasado! :)
Me relajo y mi mente vomita miles de ideas a la vez. Pasan de unas a otras conectadas por un hilo invisible. Nada demasiado importante y todo tan esencial.
Mi vida.
A veces me retraigo del espacio que ocupa mi cuerpo, y como un narrador que observa desde fuera, pienso en mis vidas paralelas. ¿Cómo les irá? Posiblemente todas las Isabelas bifurcadas sean felices, porque al fin y al cabo yo soy yo. Y mis circunstancias, sí, pero siempre YO. Y he sido feliz siempre pasara lo que pasara.
Está claro que lo que soy hoy viene muy determinado por las grandes decisiones que he tomado, también por las que tomé de manera inconsciente, o por las que otros tomaron por mí. Pero creo que en un entorno totalmente diferente, seguiría con las mismas manías y virtudes.
La pasta la puedes complementar con mil salsas, pero la materia prima con la que está hecha es la misma, y esa masa será la clave del plato.
Los ingredientes de mi masa son (importante no alterar las cantidades):
-200 gramos de cabezonería,
-300 gramos de alegría,
-1/2 kilo de carne picada, mitad pasión, mitad raciocinio,
-Una taza de soberbia,
-50 gramos de locura,
-Una pizca de timidez,
-Una cucharadita de café de humor,
- 1/4 de generosidad,
-50 gramos de inseguridad.
Rociar con vapor de sueños y tapar. Cocinar a fuego lento durante 26 años. Remover bien para evitar tropezones (pueden ser indigestos).
Servir a 37º.

lunes, 12 de julio de 2010

Esto es España

Se me ocurren dos cosas, bueno tres, que unen a este país.

La primera las doce campanadas, como ya dijera en su momento Mecano, entre gritos y pitos, los españolitos, enormes, bajitos, hacemos por una vez, algo a la vez.

La segunda es la ROJA, y con ello me refiero a los deportistas internacionales que llevan nuestro himno más allá de nuestras fronteras, llámese Fernando Alonso, Nadal, o, en este caso, la Selección Española de Fútbol.

Y la tercera el alcohol... Anoche, con la copa (del mundial) ya en manos de nuestros campeones, salí a la calle a celebrarlo, y el primer grito de guerra que escuché fue "España entera se va de borrachera".

"Mini" (como dicen en Madrid, aunque en mi tierra eso es una maceta como Dios manda), de tinto en mano, nos introdujimos en el ambientazo. Y es que no faltaron los puestos ambulantes de bebidas, muy currados por cierto, aunque de salubridad discutible. Otros que aprovecharon para hacer su agosto fueron los chinos al grito de "selvesa? selvesa?". Ayer se permitía todo.
Garrulos sin camiseta subidos a las farolas, postes de tráfico, y andamios; guiris cuya piel rosácea les delataba, japoneses, africanos, todos con la camiseta de España y cantando el famoso "yo soy español, español, españoool" (sí, hoy estoy cantante!). Y es que el buen ambiente era contagioso, había un compañerismo implícito... Que te dan un pisotón? te giras con cara de mala leche, miras a la otra persona, ves sus colores y le dices: "no pasada, AMIGO" y empezabais algún cántico juntos.

Pero esto es España, y no podían faltar los olores a meado por Colón. Las criaturitas (en memoria de Don Manué), llevaban desde la 5 de la tarde bebiendo para matar la caló; tampoco faltaron olores a zorruno, señores, ya sé que nunca hemos jugado tantos partidos en un Mundial, pero la camiseta de la selección NO ENCOGE, LAVÉNLA!!!

Las imágenes del Pulpo Paul también fueron múltiples, así como los cánticos en su nombre. No llegamos a ganar, y a éste se lo comen pronto los españoles, ya encontrarían la manera de sacarlo de su acuario, pero hoy somos sus máximos defensores y protectores. Tengo una mala noticia para los amantes de sus predicciones, nuestro Paul se retira, ya no dará más ganadores. He oído que lo quieren beatificar, debe ser que están empezando los trámites...

A una hora prudente para los que curramos al día siguiente, volví a casa dando un gran rodeo para seguir viendo el ambiente. Ya empezaban a verse contenedores de basura volcados, alguna cabina de teléfono con los cristales rotos, seguro que no tardaban en aparecer las cargas policiales, que cuando se nos calienta la boca, también sabemos ser muy gamberros.

El caso es que ayer vivimos algo muy grande, una experiencia única, hicimos historia. YEspaña entera se fue de celebración. Por fin sacamos nuestras banderas sin complejos. Y he de decir que yo personalmente no he visto ningún aguilucho ni ninguna bandera tricolor, de lo cual me alegro, es hora de celebrar el fútbol, no de crear follones.

Una vez más: ¡¡Arriba España!!

viernes, 9 de julio de 2010

Corral de comedias

Señores a los que les gusta aparentar que son importantes. Importancia fingida que alguno llega a creer fruto de su propia estupidez.

Primates con traje jugando a ser profesionales, cuando desconocen el significado de esa palabra.
Machitos cacareando y sacando pecho. Los amos del gallinero.
Inútiles que juegan a ser alguien en un mundo lleno de idiotas, y ya se sabe, en el país de los ciegos el tuerto es el Rey.
Ministerios ineficientes inventados por algún lumbreras que ni él mismo cree lo que está vendiendo, y donde la gente que vale no aguantan ni dos telediarios. Los que permanecerán ya lo sabemos, las estatuas de cera, eso sí, bien puliditas por favor.
Pobres de espíritu con grandes coches.
Trajes, camisas y corbatas. Un apretón de manos y unas palmaditas en la espalda. "Pasa tú", "no, tú, por favor".
Peloteo que dan ganas de llorar.
Ten cuidado de no resbalar con el goteo de sangre que va dejando el puñal clavado en su espalda.
Sonría por favor.
Bienvenido al mundo laboral.

sábado, 3 de julio de 2010

Rewind

Suena el despertador. Te levantas de un salto maldiciendo hasta al mismísimo demonio. Te miras al espejo y piensas, valiente cara de mierda, mira qué ojeras... Terminas de arreglarte entre quejas y suspiros que sumarán un millón, y te dices a ti misma que esta noche te acostarás antes.
De camino al trabajo, cabizbaja, las pisadas de elefante resuenan en las calles aún sin poner. Hasta los tenderos te miran con compasión. Te encuentras al mismo desconocido todas las mañanas y giras la cara, huyendo de ese incómodo cruce de miradas.

En el trabajo no aguantas a tu jefe, que te manda cosas estúpidas mientras él se dedica a hacer llamaditas telefónicas personales. Te enteras de todas sus conversaciones. Encima se atreve a gastar bromitas estúpidas, a las que se espera que como mínimo muestres una sonrisita. Es subnormal, no tiene remedio.
Al acabar el día, tus compañeros te proponen ir a tomar unas cañas. No puedes, estás demasiado cansada, demasiado jodida como para aportar algo bueno. Llegas a casa, comes, un poco de tele, ducha y a la cama.
REWIND
Suena el despertador. Lo paras y mientras llega la siguiente alarma, pones algo de música. Mmm me encanta esta canción. La escuchas entre sueños. Vuelve a sonar la alarma. Ahora sí, te vas levantando poco a poco. Te lavas la cara con agua muy fría, te miras al espejo y sonríes. Debes mantener esa sonrisa el resto del día.
Estás cansada, ayer te acostaste muy tarde, pero mereció la pena...
Antes de salir por la puerta, te pones los cascos y que comience el día!
Caminas, flotas. Los tenderos se mueven al ritmo de tu música, como si fueras la protagonista de un vídeo clip de Apparat. Te cruzas con el desconocido-conocido de todas las mañanas, le miras y le dedicas una gran sonrisa y un "buenos días". Él, se gira sorprendido.
Llegas al trabajo, tu jefe te manda lo de siempre -Ahora me pongo con eso- Desayunas tranquila con los compañeros, os echáis unas risas, y de vuelta a tu puesto, le das al PLAY, que siga sonando!
Tu jefe de fondo: blablabla. Tú, sigues.
Termina el día. Convocas a todos para ir a tomar algo, hoy ha sido un buen día, y te mereces salir a celebrarlo. No ha pasado nada especial, pero ha sido un buen día. Mañana será aún mejor.

domingo, 30 de mayo de 2010

El jardín de la alegría

Las relaciones personales son como las hojas de los árboles, unas perennes y otras caducas. El caso es que no siempre se tiene la intuición suficiente para saber, cuando alguien se cruza en tu vida, si ese vínculo durará para siempre, o si desaparecerá al llegar el otoño.
Yo tengo un gran jardín lleno de árboles, éstos, perennes y caducifolios, ejercen una inevitable influencia en lo que soy hoy en día, pues no sólo las decisiones que nosotros mismos tomamos nos marcan el camino, también las decisiones ajenas nos van modelando como si fuéramos barro.
Hay en mi jardín un olivo milenario, que ya quisiera Botín para su colección. Es el olivo de mi familia. Tenemos un tronco común tan fuerte y resistente, que no permite que el peor temporal le arranque ni una sola hoja. Este tronco es mi abuela.
De Granada me traje una semilla, que pese a no tener muchos años de vida, ha echado unas raíces tan profundas, que no tiene necesidad de desprenderse de sus hojas en octubre. Ahí están mis niñas. Ya podemos ser cada una de nuestro padre y nuestra madre, ya estemos separadas por cientos o miles de kilómetros, o pasen años sin que nos veamos, que siempre, siempre estaremos ahí. Esos correos en cadena que tanto nos gustan y que nos hacen reír a carcajadas en cualquier parte, esas inocentes frases que algún día dijimos y que hoy se repiten hasta hacernos llorar. No hay palabras para describirlas, son mis niñas.
Pero en este árbol caben más personas, grandes amigos que siguen siendo muy importantes para mí y que una sabe que están ahí por más que pase el tiempo.
A algunas ramas de este ejemplar, tristemente les alcanzó el rayo del olvido y las partió, dejando hoy solo la mitad de una rama quebrada que mantiene el recuerdo de algo que un día estuvo ahí. Pero esto son cosas que pasan en la vida, y por más que lo sepas, no puedes evitar decepcionarte cuando algo así ocurre.
También aquí hay hojas que hoy bailan al son de otros vientos, pero ahí están y seguirán, porque el cariño por lo vivido les hacen ser resistentes.
En mi jardín no podía faltar un naranjo que se llena de azahar al llegar la primavera. No hace falta que diga qué hojas tiene, éstos saben perfectamente de qué rama cojea cada uno, porque lo bueno de las relaciones es que el 90% de las veces, el sentimiento es mutuo. Este naranjo mágico tiene muchas virtudes, da rosas durante todo el año, de él cuelgan como en el árbol de navidad, caballeros morenos, hojas serranas, brotes inmaculados y algún que otro insecto metamorfoseado y con mucho peligro, y aunque no le podamos pedir peras, también hay hojas que dan muchísima energía. Hay también una rama que guardo con muchísimo cariño, la rama del CDM.
De Madrid tengo varias semillas plantadas, algunas no se aún que árboles darán, pero ya asoman los primeros brotes de un madroño del que cuelgan un yin y un yang.
Las choperas de mi jardín (esto hay que pronunciarlo con la boca bien abierta, como haría un auténtico granaíno), no son menos importantes. Pese a que en octubre su hoja se amarillea y cae, el ciclo de la vida hace que se descomponga y vuelva en forma de nutrientes al árbol del que salió, porque está claro que incluso las relaciones caducas dejan huella, para bien o para mal, lo importante es aprender de la experiencia y que no te salga una manzana podrida.
Dicen que los verdaderos amigos podrían contarse con los dedos de las manos. Pues yo debo ser más parecida a un ciempiés que a un humano, porque aún con los pies, no tengo dedos suficientes para contarlos a todos, por eso me considero muy afortunada, y salgo siempre que puedo a regar mi jardín de la alegría.
¿Y tú qué eres, perenne o caduca?

viernes, 14 de mayo de 2010

Ante Merídiem

Érase una vez un señor llamado Ante Merídiem. Ante vivía en un planeta llamado Mexijstan, donde los hombres se echaban la siesta bajo la sombra de un gran árbol, de ahí le venía su pasión por dormir. Dormir era para él el mayor placer en esta vida, aunque como todas las cosas buenas, para disfrutarla, no podía hacerlo todo el tiempo.

Un buen día, el señor Merídiem decidió coger su nave espacial y conocer otros planetas, así llegó a Cantabristan. Allí le recibió directamente el Rey Booty, quien le permitió quedarse a cambio de realizar una misión secreta, cuidar de dos niñas huérfanas, Aras y Aniri, que necesitaban un profesor que les enseñara a volar. Como la misión era secreta, le encargaron el trabajo oficial de validar camas para los demás, algo que a Ante no le atraía demasiado, pues él prefería dormir en su propia cama.

La misión parecía sencilla, pues las huérfanas eran unas chicas muy listas y aprendían rápido. Un lunes temprano, Alebasi apareció por el Monte donde estaban haciendo los entrenamientos, y se sentó en un banco a observar la escena. Ante, que la vio muy sola, le ofreció participar con ellos, aunque no fuera parte de su trabajo, y desde entonces cada mañana se reunían los cuatro para dar la valiosa clase.

Pero como en toda historia que se precie, en ésta también había un malo malísimo, Putin. Putin, iba de un lado para otro ideando la forma de cortarles las alas a las tres niñas, de forma que nunca aprendieran a volar. Tenía poderes especiales, unos rayos X que le permitían ver más allá de lo que cualquier ojo era capaz. Veía las ideas de la gente. Así, siempre acababa adelantándose a los planes de Ante y las tres niñas, pues conocía sus pensamientos.

Después de muchos enfrentamientos, el señor Merídiem dio con la manera de vencer a tan temible enemigo, los cuatro pensarían con fuerza en otro lugar para despistarle y poder continuar con el vuelo. El plan funcionó a la perfección, las niñas poco a poco fueron capaces de ir volando.

Cuando el Rey Booty vio los progresos realizados, consideró que la misión estaba completada y liberó a Ante de la misma, de manera que podría ir y venir de Cantabristan cuando gustase. El señor Medídiem permaneció unos meses más en aquel planeta, pues quería estar seguro de que las niñas fueran capaces de volar fuera del alcance de Putin. Cuando lo hubo hecho, comprendió que era el momento de continuar su viaje, en busca de nuevas misiones. Se despidió, no sin pena, de todos y sacó del garaje su vieja nave espacial. Esta vez el trayecto sería más corto, el destino era Londristán, un planeta donde todo iba al revés.

Mil y una aventuras aguardaban a Ante en su nuevo destino, espero de corazón que todas fantásticas y divertidas.

Cuídese señor AM.

sábado, 8 de mayo de 2010

Perfección

Hoy estreno el kit de aprendiz de escritora con una pregunta: ¿qué es la perfección?, ¿acaso existe?
Cuando me imagino una vida perfecta, con el trabajo, la casa, el marido perfectos, no puedo evitar evocar la típica casa americana con su cespecito bien cortado, la mujer en la puerta con una gran sonrisa, despidiendo al marido y a los hijos por la mañana... Pero eso no es más que una imagen creada por la televisión, que para mí dista mucho de ser la vida perfecta.
Cuando encuentras un nuevo trabajo, todo parece perfecto, llegas a creer que podría ser el trabajo de tu vida, una gran compañía, funciones atractivas, horario a la europea... todo parece excitante y novedoso al principio. Poco después, probablemente ya domines tus funciones y se convierta en un trabajo repetitivo y monótono. Con suerte, habrá buen ambiente y te encuentres con buenos compañeros y jefes, pero también esto podría putearte el día a día si no tienes tanta dicha.
Por otro lado, si pasas de trabajar para nadie y te embarcas en tus propios proyectos, también aquí tienes tus limitaciones y tus riesgos, que ahora corren de tu propia cuenta.
Uno puede plantearse una vida mejor sin trabajar. En esta sociedad aún un tanto machista, muchos esperan que como mujer estés deseando encontrar un "buen partido" que te quite de trabajar y te mantenga.
¿Es eso perfecto?
Te casas, tienes hijos, dedicas tu vida a criarlos. Mientras ellos están en el colegio (con suerte tu marido es lo suficientemente rico y no tengas que limpiar la casa), te vas al gimnasio y a tomar café toda la mañana con las demás "mujeres de", o te vas de compras o a la peluquería, y así pasarán, rápidos, los días de tu vida. Siempre iguales. Hasta que un día te des cuenta de que tus hijos han crecido y ahora se van de casa, y estás sola, porque tu marido se pasa el día trabajando.
¿Es eso lo que queremos? YO NO.
Prefiero trabajar, ganar dinero, sentirme útil, tener ambiciones, luchar por mis sueños, buscar ese "trabajo perfecto" que seguro que algún día encontraré...
Con las personas sucede algo parecido, ¿hay alguien perfecto? Yo desde luego no lo soy, ni tampoco conozco a nadie que lo sea, de otra manera, creo que seríamos todos prototipos prefabricados e idénticos. Aunque muchas veces la moda nos haga parecer así, en el fondo todos somos diferentes y especiales.
Nuestros pequeños defectos, nuestras rarezas, son los que nos hacen únicos, y eso es algo grande.
En cuanto a la pareja, pasa un poco como en el trabajo, al principio todo es novedoso y excitante, pero después, esos pequeños defectos que antes no veías, acaban saliendo a la luz. Yo creo que lo importante es respetar a la otra persona y no querer cambiarle o esperar a que esos defectos desaparezcan, porque no lo harán.
No quiero ser negativa, pero a veces creo que ayuda mucho pararse a pensar cómo somos, o qué esperas de la vida, para no llevarte decepciones y saber aprovechar cada momento.
Después de todo este rollo, os diré que yo personalmente quiero trabajar en algún sitio donde me sienta realizada. Donde espere ansiosa a que llegue el fin de semana para cambiar de aires y hacer todo aquello que no tuve tiempo entre semana. Porque, para valorar el tiempo libre, es necesario estar ocupado.
Al no esperar que exista nada perfecto, podré contemplar el mundo como es, descubriendo las pequeñas y grandes virtudes de cada trabajo y cada persona, en lugar de buscar los puntos negativos.
Sean felices y relájese el que pueda! :)

lunes, 3 de mayo de 2010

Madroñalas

Abuelas, hijas, tías, primas, sobrinas y nietas.
Madres.
Todas diferentes pero con un denominador común: Madroñal.
Las madroñales de esta familia son mujeres fuertes. Han pasado guerras, enfermedades y la pérdida de seres queridos, pero ellas siempre salen adelante y ponen su mejor sonrisa en los momentos duros.
Las madroñales también saben divertirse. No hace falta una excusa para juntarse y montar un buen sarao. Con ellas basta. Cada una aporta su gracia y su locura y la diversión está garantizada.
A todas ellas gracias.
Os quiere
CHAVE

sábado, 10 de abril de 2010

Carta a un compañero de viaje

Querido João,
Quería darte las gracias por tu inestimable presencia a lo largo de este viaje. Sin quererlo, has llegado al corazón de una abuela moderna, una turista descontrolada, un gay musculoso y una chica mala. Provocas sonrisas y lágrimas entre los que te conocen y te quieren, como nosotros.
En todos los taxis de Berlín se sigue hablando del dream team que formábamos los cinco, lástima que tú no lo supieras, pero siempre estabas allí.
Ahora que no estamos, si te sientes solo alguna vez a lo largo de tu aventura, te presto sin problemas a mis amigos (ya que no todo el mundo tiene la habilidad del pagafantas para hacer amigos verdaderos, de esos que te agregan al facebook y todo...) La gente te dirá que no pueden verlos, que no existen, pero tú y yo sabemos que estaban allí.
Si quieres salir de marcha, te recomiendo que hagas una visita a la payasa, pero no trates de hacerle reír, ya que es una payasa triste y no lo entendería. Dile que vas de mi parte y verás como te deja entrar.
Dentro de este fucking underground encontrarás animales salvajes, guerreros suburbanos de fin de semana que bailan descalzos sobre un jardín de cristales afilados, algún que otro yogurín, bisbales alemanes, guitarristas silenciosos, amigas lesbianas, y como no, el rey del dancefloor (tienes mucho que aprender de él).
Tampoco puedo dejar de recomendarte que vayas a Magnet, de lo contrario se enfadaría el gremio de taxistas (es su favorito).
We are still thinking if we are four or not, el pagafantas tenía razón, faltabas tú, aunque aún no te conocieramos.
Espero que en tus próximos destinos, el lavabo de la habitación de prostituta sea más cálido, así al menos, cuando lo abraces pensarás que estás abrazando a cualquiera de nosotros.
Recuerda que si viajas en metro, debes ejercer tu profesión y validar el billete, te ahorrarás sorpresas desagradables y llenarás de orgullo a Yana, aunque no a la sevillana. Si no lo haces y te pillan, tan solo debes preguntar "Akzeptieren sie kreditkarten?" Seguro que no aceptan y te dejan marchar.
De vez en cuando recibirás un sms para recordarte que estamos duchados y te esperamos para desayunar, así no te sentirás solo.
Espero que no se me olvide nada, natürlich, ya sabemos que tengo memoria pez.
Por lo demás, espero que tu viaje continúe bien sin nosotros. Me tranquiliza saber que allá donde vayas La Azafata estará contigo, cuidando que no te falte ni un culito de ese whisky que tanto te gusta, y que tan generosamente compartiste con nosotros.
Be in contact.
CHAVE

viernes, 26 de marzo de 2010

Un viaje freudiano

El otro día salí a pasear.
Hacía buen tiempo, había luz. Las flores comenzaban a salir y la ciudad me daba la bienvenida.
Las aceras estaban inusualmente vacías, y yo me movía al son de una extraña música que no comprendía de dónde venía.
De pronto me paré frente a una gran cuesta que no recordaba haber visto antes. La subí, pesadamente al principio, a un ritmo más ligero conforme llegaba a la cima. Desde arriba pude ver un serpenteante horizonte que dibujaba cuestas cada vez más elevadas.
Una sorprendente sensación de fuerza sacudió mi cuerpo, y sin más, empecé a correr.
Bajé una cuesta, y subí la siguiente. Corría tan rápido que no sentía la existencia de mis piernas.
Al llegar a la cresta de la segunda colina, abrí los brazos en cruz y me elevé del suelo de manera inconsciente.
No tuve miedo. Yo marcaba mi rumbo.
Volaba cerca del suelo, con el cuerpo paralelo a él. Pronto dejé la ciudad y llegué al bosque, sintiendo la velocidad al rozar las copas de los árboles.
Me desplazaba a izquierda y derecha sorteando obstáculos, de forma natural y rítmica.
El viento soplaba a mi favor y me seguía en mi camino, como si fuera un compañero.
De vez en cuando tomaba tierra, y caminaba unos pasos, pero al final, siempre volvía a elevarme del suelo.
Ahora me bastaba con dar un par de zancadas y sacar el pecho hacia el Sol, a la vez que daba un salto infinito. Entonces emprendía la marcha y seguía mi dulce camino.

Sonó el despertador y la realidad me devolvió bruscamente a mi habitación.
"Cinco minutos más!" me pedí. Tenía que volver a sentir esa paz.
Cerré los ojos y dí una última vuelta, sabedora de que tenía que despedirme. Esta vez sí, volví serena a mi cama.
Era la hora de levantarse.

lunes, 22 de marzo de 2010

Mi Decálogo para pasar de la más absoluta oscuridad, a la luz más radiante

1.- Abre tu mente, siéntete libre, no permitas que nada te corte las alas y te impida volar. Piensa qué está fallando en tu vida y busca una solución, pero si ves que no la tiene (como dice un amigo valenciano), métele fuego, quema todo lo que te haga mal!!

2.- Búscate un objetivo, una meta, un sueño, un aliciente por el que levantarte cada día. Aunque el proceso sea largo y te pierdas varias veces por el camino, no desesperes, lo importante es que sepas a dónde quieres llegar, aunque desconozcas la parada exacta. El resto, son experiencias que te harán más fuerte.

3.- Rodéate de buena gente, de gente de luz, y acude a ellos cuando lo necesites, porque siempre estarán ahí. Deja a un lado las malas influencias y aquellos que solo te buscan por interés. Sabrás distinguirlos sin problema. Pero sigue abierto a conocer a personas interesantes, te pueden sorprender gratamente.

4.- Prepárate una banda sonora que te acompañe en los buenos momentos o te transporte a ellos cuando las tinieblas se ciernen sobre ti.

5.- Equilibra tu energía. Busca un buen maestro.

6.- Busca tu rincón especial y piérdete en él siempre que puedas.

7.- Cuídate, quiérete y date caprichos de vez en cuando. Si no lo haces tú, no esperes que lo hagan los demás.

8.- Pide perdón cuando tengas que hacerlo. Y perdona tú si te lo piden con sinceridad. No se puede ser feliz con la conciencia intranquila.

9.- Sal a la calle y sonríe. Ríete de ti mismo y de los demás, ríete con los perros y con los niños. Ríete del mundo, pero plántale una gran sonrisa a la vida.

10.- Cómete una onza de chocolate de vez en cuando, endúlzate la vida!!!


domingo, 14 de marzo de 2010

Grimhilde

Maldad. Todos hemos sido malos alguna vez. Puede que algunos por ambición, otros por aburrimiento de sus propias vidas, pero todos en general por las circunstancias que nos rodean. No creo que haya nadie 100% bueno o malo. Aquí no existe el blanco o negro.

Si bien es cierto que puedes estar demasiado tiempo en el lado oscuro, pero eso es porque algo va mal en tu vida, aunque no lo sepas. Yo hasta hace poco me consideraba mala persona (tampoco es que ahora sea la madre Teresa de Calcuta, pero sí soy más optimista). Por entonces no sentía que tuviera una vida plena, no era del todo feliz, y puteaba a las personas que tenía más cerca. A todas ellas, lo siento. No era yo. Por más que me dijera a mí misma “no me voy a enfadar, no me voy a enfadar”, cuando llegaba el momento clave, se producía una especie de cortocircuito en mi cabeza, y Mr Hyde se apoderaba de mí. Entonces ya no había quién me detuviera. A la otra persona solo le quedaba capear el temporal y esperar a que el sol volviera a salir.

De pequeña también fui mala alguna que otra vez. Con 7 añitos me dejaron bajo el cuidado de mi muchacha Luisa. Era verano en Sevilla, a eso de las 2 de la tarde. Por algún motivo me enfadé mucho con ella y como de luces la tal Luisa no andaba muy bien, la encerré en la terraza durante unas horitas, y me senté a ver como chillaba a través de la puerta de cristal. Un poco japuta, sí.

El caso es que ahora que he cambiado, puedo ver las cosas desde fuera y aprender de los errores. Y gran parte de la culpa de ese cambio la tiene mi soldado, que ha estado a mi lado cruzando el Amazonas, con el agua por la cintura, el fusil levantado y las pirañas comiéndonos los tobillos; en Saigón también estuvimos juntos cuando fuimos apresados por el Viet Cong, allí tuvimos muchas bajas, pero finalmente sobrevivimos. Aunque mejor será que no me pierda contando viejas batallas.

No creo por tanto que la maldad sea un estado permanente, sino circunstancial, pero aún así se hace daño a otras personas. Desde aquí le digo a mi compi que está aguantando a una hija de Satanás que sea fuerte, y que si lo necesita aquí tiene a una teniente y a su pelotón dispuestos para la guerra en el momento en que dé la señal.

Así que ya sabéis, si alguna vez os encontráis con alguien así, es que algo no va bien en su vida. Y si no podéis hacer nada al respecto quizás os venga bien probar con un poco de chocolate (para endulzarles un poco la vida), un abrazo a tiempo (es importante que sea a tiempo ya que sino puede cargar aún más el azote de la ira), y sobre todo mucha paciencia (o un tiro en la cabeza y salvar al mundo del dragón).

sábado, 6 de marzo de 2010

Meteopática

El día había amanecido despejado. Clara se asomó a la ventana y supo que tenía que salir de casa cuanto antes, no quería perder ni un minuto de luz. Hacía semanas que no paraba de llover y hoy por fin el tiempo había dado una tregua.
Se colocó sus botas y salió corriendo del apartamento. Como venía siendo costumbre, se abrigó por el camino mientras la sensación de frío iba calando por su cuerpo. Paró en la cafetería de la esquina y pidió café para llevar, entonces sintió que no le faltaba nada para disfrutar de un día así.
Fue directa al parque, su parque. Caminaba dando pequeños sorbos al café, aun estaba demasiado caliente. Apretó las manos alrededor del vaso de papel para calentarlas.
Una vez allí, caminaba observando a la gente con la que se cruzaba mientras imaginaba historias sobre la vida de cada uno… Le gustaba intentar adivinar sus profesiones, su vida familiar, los pensamientos de aquel ese instante... Probablemente aquel chico había discutido con su novia, esa otra estaba esperando a unas amigas, y esa señora añoraba a su marido, al que había perdido hacía unos años…
Seguía caminando. Viendo a los niños más pequeños jugar, la cosa era más fácil, simplemente eran felices, sin ningún tipo de preocupación ni remordimientos.
Por fin llegó a su rincón especial. Se sentó sobre el césped que cubría el suelo, sin importarle que estuviera húmedo por la lluvia de los últimos días, y contempló el lago. El sol centelleaba sobre el agua. Barcas intermitentes rondaban de un lado a otro rompiendo la quietud de la zona. Clara cerró los ojos y se dejó envolver por una sensación de paz absoluta. Ya no existía ningún problema, no podría recordar, por más que lo intentase, nada que le perturbase ese momento de calma. Sentía el sol rozando sus mejillas. No era una sensación de calor, era más bien como si él se acercase a besarle y parase a pocos centímetros de su piel, podría sentir la pasión de la otra persona transformándose en calor. Sonreía. Sus labios dibujaban una media luna en su cara.
Había llegado el momento de volar.
Se recostó sobre la hierba aún húmeda de los días anteriores. No importaba nada. El sol había salido...
Conectó los auriculares de su ipod, y la medicina comenzó a sonar.
Pese al frío invierno, el sol calentaba su ropa. Se quitó los zapatos y acarició el césped con sus pies.
La media sonrisa seguía en su cara. No sonreía para nadie. No esperaba que le estuviesen mirando, así que simplemente lo hacía.
Cerró los ojos. Respiró hondo. Entonces dejó escapar un suave ronroneo. Puro placer.
Permaneció en esa postura el tiempo suficiente para que la energía fluyera de la Tierra a ella, y de ella a la Tierra.
Cuando se supo satisfecha, se incorporó ligeramente, flexionó las rodillas y apoyó la cabeza sobre ellas. Con los brazos rodeó sus piernas.
Miró a su alrededor y vio pequeños gorriones dando saltitos de aquí para allá, comiendo las semillas que encontraban en el suelo.
Parecía bailar al ritmo de la música. Clara no se movió y ellos permanecieron impasibles a su presencia.
El sol comenzaba a descender y la temperatura bajaba. Tocó sus calcetines con la punta de los dedos y notó los pies calados. Era el momento de irse.
Quizás mañana el sol volvía a salir.
Quizás mañana podría volver a encontrarse a sí misma. Justo allí, en su parque, en su rincón.