domingo, 3 de octubre de 2010

Play it again, Sam



Era un día gris. La paleta de colores parecía haberse secado y los tonos monocromáticos abundaban por donde quiera que mirase. En el que en otro tiempo fue un verde campo, ese día la espesa niebla no permitía ver el horizonte, ni tan siquiera los árboles más cercanos.
Poco a poco, conforme pasaban las horas, unos tímidos rayos de sol fueron haciendo su aparición, así que comencé a caminar, a tientas al principio, con más confianza poco después.
Con la mirada perdida en esta nada, mis ojos captaron una sombra a lo lejos. Quise acercarme para ver de qué se trataba, y poco a poco fue perfilándose la silueta de una persona, que venía con paso firme hacia mí. Como salida de Casablanca, llevaba una gabardina y un paraguas colgando del antebrazo.
La luz fue penetrando en aquel lugar más y más, disipando la oscuridad y coloreándolo todo de nuevo. Entonces fue cuando pude distinguir la cara de esa mujer que en los últimos minutos se había colocado frente a mí, mirándome directamente a los ojos y sonriendo. 
Era yo misma. 
Había estado perdida, dando vueltas en círculo mientras todo mi presente se había desmoronado como castillos de naipes, y lejos de remediarlo, me dediqué a mirar la escena preguntándome si podría intervenir de alguna manera. 
Hace poco, leyendo un libro, encontré una pregunta que me dio que pensar: "La vida, ¿es alegre o triste?", y la respuesta que leí es que la vida es triste, "no se puede ser feliz sino cuando se comprende que la vida es triste".
¿Es esto cierto?, ¿la vida es triste y solo podemos encontrar en ella pequeños momentos de alegría o la vida es alegre pero a veces nos juega malas pasadas? Cada uno es libre de pensar la respuesta que más le convenza, dependerá de las circunstancias de cada persona, de su filosofía de vida. Volvemos al famoso ¿vives para trabajar o trabajas para vivir?. Probablemente la respuesta cambie si tienes el trabajo de tus sueños, porque entonces no te importará invertir el tiempo necesario en él. Con la vida pasa lo mismo, yo creo que la vida es feliz, solo que a veces tenemos que enfrentarnos a algún que otro golpe. Pero la pena no durará siempre. Hay que afinar nuestra mente y seguir hacia adelante.
Recientemente, la incertidumbre sobre mi futuro me ha hecho perderme por este prado gris, pero me he encontrado en mi reflejo, y he aprendido que debo seguir soñando. No sé lo que haré mañana, pero hoy ha salido el sol y voy a disfrutarlo. Voy a construir mi camino, paso a paso, sonriendo. 
La vida es lo que tú quieres que sea, y yo quiero la mía feliz.

1 comentario: