martes, 15 de abril de 2014

Happily ever after‏

Fueron felices y comieron perdices...

Lo sé, lo sé, normalmente ese es el final de los cuentos, pero para mí es el principio de la historia.

Y es que los cuentos que nos contaron de pequeños, siempre acababan cuando el príncipe y la princesa por fin mataban a la bruja o al dragón y sonaban campanas de boda… pero nadie nos contó nunca qué pasaba después. Quién recogía los platos? Hacían el amor todas las noches?

Hace un par de meses se casaron dos amigos y tuvieron una boda maravillosa, de esas de reír y llorar de la emoción, el triunfo del amor sobre todos los problemas, y me dio que pensar, han hecho ya lo más difícil?
Sin duda creo que no.

Lo bonito, maravilloso y mágico es el comienzo, cuando aparecen por primera vez las mariposas en el estómago, cuando estás descubriendo a la otra persona, el primer beso, la primera noche juntos, la primera vez… Es todo excitante y nuevo! Es posible que en ese proceso haya alguna complicación, de hecho sería raro que no las hubiera, ya sea por mantener una relación a distancia, un comienzo en el que una de las dos personas se entrega más que la otra (el típico “no me llama”), dudas, diferentes formas de ser… Y a menudo creemos que superadas estas adversidades se superado la parte más difícil, pero yo creo que una vez llegados a ese punto, el trabajo no ha hecho más que empezar.

Hasta hace unos años, pensaba y defendía que el amor era algo puramente químico y temporal. Químico porque la sensación de bienestar que sentimos cuando estamos cerca de la persona amada, nos la produce la dopamina, una neurohormona liberada por el hipotálamo que es la sustancia encargada de los sentimientos de satisfacción y placer, la misma que generamos cuando comemos chocolate. Y temporal, porque el cuerpo al cabo de 3 o 4 años, se acaba acostumbrando a ese estímulo y ya no nos genera el mismo placer, así que al final lo que quedaría es la amistad que se forjó al principio… Una vez le conté esta teoría a mi madre y casi me mata…

Hoy pienso de otra forma, sí creo en el amor, pero hay que intentar que la pasión no se vaya.

Está claro que no es lo mismo dormir con una persona X veces al mes que hacerlo todos los días, deja de ser tan “especial”. Pero también con el tiempo conoces más a tu pareja, tienes más capacidad para ponerte en su lugar y haces las cosas que sabes que le gustan, para seguir agradando. Creo que es muy importante querer que te quieran, eso significa que te importa. Hay que seguir trabajando duro para sorprender a la otra persona, echar leña al fuego para que la llama no se apague, no dejar de arreglarte para él/ella, ponerte la colonia que le gusta, estar en forma, vestirte sexy … ;) no mates a las mariposas!!

Y si todo sale bien, la historia acabará con un: Fueron felices y murieron con los cabellos grises...